
Antigua dinastía de hechiceros que gobernó Japón hace más de mil años, antes de ser desplazada por el Clan Soga. Su historia es una saga de exilio, adaptación sobrenatural y aniquilación traumática durante la Guerra Seitei.
Tras su derrota a manos de Ukizane Soga, que hundió su isla de refugio mediante Kurotsuchi, el Rey Mikaboshi utilizó el poder del Datenseki para construir un reino esférico de ramas bajo el océano. Durante diez siglos el clan se aisló en las profundidades, expandiendo su población a más de 200.000 individuos y desarrollando una afinidad biológica natural con el mineral sagrado.
Hace 22 años, tras el terremoto en Irishima, los Mikaboshi resurgieron del mar creando una isla artificial rodeada por una barrera de energía espiritual casi impenetrable.
Su superioridad táctica radicaba en su vínculo biológico con el Datenseki, lo que les permitía canalizar energía masiva sin sufrir la autodestrucción que afectaría a un humano común.
Hacia el final de la guerra, el desespero llevó a un golpe interno: el pueblo depuso a la familia real para negociar un tratado de paz. El tratado fue invalidado por la decisión unilateral de Akemura Soga, quien utilizó Malediction para exterminar a los aproximadamente 200.000 habitantes. El gobierno japonés cubrió la atrocidad, transformando a los Mikaboshi en villanos para justificar el genocidio y convertir a los portadores en héroes nacionales.