
Líder supremo del Kamunabi y uno de los antagonistas principales de la obra. Su objetivo es consolidar la autoridad de su organización sobre todas las facciones de hechiceros del país, monopolizando el control de las Espadas Encantadas. Pactó secretamente con los Hishaku para facilitar el asesinato de Kunishige y despojarlo de su arsenal. Tras la irrupción de Chihiro y Enten, ordenó inicialmente su captura y posteriormente aceptó su incorporación al Kamunabi a regañadientes.
Físicamente imponente, con larga cabellera, prominente barba con cuentas y chaleco de lunares sobre su uniforme. Estoico y ecuánime, su devoción por el orden público raya el fanatismo, subordinando cualquier principio moral a este fin. Maquiavélico pragmático: sostiene que las Espadas Encantadas deben usarse como herramientas de coacción estatal para someter a los clanes.
Uno de los usuarios de energía espiritual más poderosos y experimentados del mundo. Su erudición y maestría mística son, según las estimaciones de Azami, equivalentes al doble del catálogo de la biblioteca de Nivel 2 del Kamunabi. Colaboró con Ichiki y Yatsuru para erigir el sello místico de extrema complejidad sobre Magatsumi, y logró camuflar la firma energética de Yura dentro del sello, pasando desapercibida incluso para sus colegas del consejo.