
Líder de los Hishaku y cerebro detrás del asesinato de Kunishige Rokuhira y el robo de las Espadas Encantadas hace tres años. Principal antagonista de la primera parte de la obra y archienemigo personal de Chihiro. Su motivación central es blandir Magatsumi para establecer un nuevo orden en la nación. Hombre alto de cabello negro y cejas blancas, con ojos amarillos de anillos concéntricos y marcas negras alrededor; lleva el emblema de su organización en el dorso de la mano derecha.
Calma inquebrantable y compostura absoluta bajo cualquier circunstancia, incluso ante la pérdida de una extremidad o al ser interrogado a punta de espada. Aire afable que esconde momentos de amenaza aterradora. Trabajó durante tres años para romper el sello de Magatsumi. Tiene una inclinación marcada por los riesgos calculados y las apuestas: arriesgó su vida en un lanzamiento de moneda contra un miembro del Kamunabi solo para preguntar dónde estaba el baño. Manipulador maestro dispuesto a compartir información privilegiada o crear narrativas falsas para enfrentar a sus enemigos entre sí. Cree firmemente que el encierro de las Espadas Encantadas impuesto por Kunishige fue un error que permitió la victimización de inocentes a manos de clanes criminales.
Combatiente de poder extraordinario. Puede luchar contra Chihiro portando Kuregumo utilizando únicamente combate cuerpo a cuerpo sin recurrir a la hechicería: fuerza física capaz de crear cráteres de un solo golpe, velocidad para posicionarse a espaldas de usuarios de espadas mágicas y tolerancia al dolor asombrosa que le permitió continuar luchando tras ser desmembrado.