
Dos hechiceros sádicos y arrogantes que actuaron como antagonistas menores durante el arco del Asesinato de los Portadores de Espadas. Provenientes de una familia ordinaria, no de un clan establecido, se ganaron una reputación infame tras masacrar a once miembros del Kamunabi. Su motivación no eran las metas de los Hishaku, sino la búsqueda de entretenimiento violento.
Alto y delgado con labios pintados de negro y pendientes. Capacidad sensorial superior para detectar hechiceros ocultos bajo barreras. Su hechicería son las Cadenas Amarillas (Kōki), que materializa y controla para inmovilizar oponentes con precisión.
Robusto y musculoso, notablemente más bajo, con máscara que emula la mandíbula de una bestia y brazaletes con púas. Su técnica son las Púas Aéreas, capaz de invocar y proyectar púas desde el aire para empalar a los objetivos capturados por las cadenas de su hermano.
A pesar de su crueldad mantenían un vínculo fraternal genuino, evidente en el horror del menor al presenciar la muerte del mayor.